Cómo maximizar sus beneficios y experiencia

A raíz de un reciente post sobre pasantías internacionales que publiqué en mis redes sociales, recibí innumerables mensajes y llamadas de alumnos y egresados consultándome al respecto. Durante mi vida académica como decano de las carreras de Administración Hotelera, Turismo y Gastronomía en diferentes países, este tipo de conversación era algo frecuente, no solo con alumnos sino también con las empresas del sector que deseaban recibirlos de una manera organizada y profesional.

Recordé entonces los “tips” que en ese momento compartía dado que las pasantías son un elemento indispensable en la formación del profesional de la industria de la hospitalidad. Son consideradas como un mecanismo costo-eficiente de mejorar y promover el desarrollo profesional de empleados y estudiantes, siempre y cuando sean algo planeado y alineado tanto con los objetivos del pasante como de la organización.

  • Emergen aquí las dos condiciones que, a mi juicio, hacen de la pasantía una experiencia exitosa:
    Cuando el pasante adquiere nuevas habilidades, cambia actitudes y se enriquece con las nuevas experiencias.
  • Cuando el hotel se fertiliza con nuevas ideas, puntos de vista y experimenta un mejoramiento en el ambiente de trabajo fruto del intercambio.


Dentro de los factores de éxito aprendidos coordinando y gestionando pasantías a nivel global, pude identificar los siguientes:

Compromiso de las partes
En toda pasantía hay al menos tres partes: el pasante, la empresa que lo recibe y la institución académica. Las tres partes deben asumir la responsabilidad total por el éxito del programa e involucrarse. El alumno no está de paso, cumpliendo horas. Está en la pasantía para aprender. Si no tiene la voluntad de hacerlo y ve la práctica sólo como un requisito para graduarse, no obtendrá mucho. La empresa recibe al pasante y como tal, debe acompañarlo y velar para que realmente se exponga a situaciones de aprendizaje. No está haciendo un favor ni al pasante ni a la institución académica. También se beneficia pero para ello debe participar activamente. Y la institución académica no deposita al alumno y se olvida de él. Debe co-gestionar el proceso de aprendizaje con la empresa y hacerse responsable en todo momento por el alumno.

“El alumno no está de paso, cumpliendo horas, está en la pasantía para aprender”

Existencia de un programa académico-empresario de aprendizaje
Como todo proceso de aprendizaje, debe existir un itinerario o sílabo o contrato de aprendizaje en donde se establezcan las pautas de la pasantía, sus objetivos y evaluación. Dificilmente será exitosa si se deja la experiencia abierta al vaivén de los días y de las circunstancias.

Alineación entre las necesidades del pasante y del hotel
No todas las empresas son iguales, ni los alumnos. Debe realizarse un due dilligence previo de análisis de ambas partes, de sus objetivos y características con el fin de asegurar el fit correcto. No solo en cuanto a competencias a adquirir sino también, y creo que más importante, a la dimensión cultural de la empresa. He visto muchos alumnos fracasar en sus prácticas por no ajustarse al estilo de la empresa y viceversa.

Efectiva orientación
Antes de iniciar la práctica, la institución académica debe asegurarse y orientar al pasante. No solo respecto al trabajo que realizará sino también a la experiencia internacional a la que se va a enfrentar. La empresa, por su parte, debe hacer lo mismo recién llegado el pasante y asegurarse que la inmersión al puesto de trabajo sea lo más acertada posible.

Efectivo seguimiento y evaluación
Un error común: nadie hace seguimiento ni evalúa. El tiempo pasa, la práctica finaliza, el alumno regresa y no sabemos para qué fue, qué aprendió y cómo lo ayuda en su carrera profesional. Grave error. El rol principal aquí es de la institución educativa que debe en todo momento asegurarse que el programa y el alumno avanzan como corresponde.

“Si tienen la oportunidad de figurar, hacerse visibles, hacerse cargo y brillar en cada oportunidad, tengan por seguro que tarde o temprano tendrán un contrato”

Los beneficios y sugerencias para la empresa que recibe practicantes ya son tema de otro artículo, pero no quiero finalizar sin hacer énfasis en los errores más comunes que garantizan problemas.

Pobre información previa
De la empresa, del país al que irá, del alumno, del programa de aprendizaje de la pasantía… Muchas veces con el afán de colocar a un alumno, se obvian o minimizan estos pasos y ya se empieza mal. Todo el tiempo dedicado a la preparación paga sus frutos luego.

Falla en la selección del pasante y de la empresa anfitriona
Lo dije previamente, hay alumnos y hay empresas. Hay que asegurarse que son afines y que la experiencia a vivir corresponda a los objetivos de ambos.

Percepción de “ algo parecido a vacacionar”
Para muchos alumnos, viajar al exterior es sinónimo de vacaciones y perciben erróneamente que la pasantía internacional lo es también. Nada más alejado de la verdad. Es cierto que conocerán nuevos lugares y personas, pero están viajando para trabajar. ¡No lo olviden!

Adoptar la expectativa de un “huesped”
Relacionado con el anterior. Viajan a practicar en un Resort 5 estrellas, en la playa o la montaña y anticipan que vivirán lo que un huésped vive. Craso error. Están ahí para adoptar la perspectiva desde el otro lado, no para pasar su rato libre en la piscina de huéspedes o en el bar… Esto es receta segura para que los regresen.

“Home sickness”
Es inevitable. Hay que ir preparado y mantener contacto con casa. Vuelven en unos meses. Para la empresa, estar atento, pues algunos jóvenes se deprimen y bajarán su rendimiento. Esto pasa.

Falta de madurez para enfrentar personas, lugares y situaciones diferentes o extremas
Es normal. El pasante es un junior. Esta ahí dando sus primeros pasos en la vida profesional. Hay que apoyarlos, hay que entrenarlos, hay que orientarlos. Responsabilidad de la empresa anfitriona y de la institución educativa.

Abandono
Esto sucede cuando la institución educativa no mantiene un contacto permanente y continuo con su alumno y/o cuando la empresa anfitriona lo lanza al ruedo el primer día y lo recoge el último. Esta es una fórmula segura al fracaso.

Auto limitarse
La última recomendación para el alumno: no han viajado y realizado tremendo esfuerzo sólo para cumplir horas. Aprovechen al máximo, pidan más, hagan horas extras, sean voluntarios para todo lo que les pidan… háganse visibles y muy probablemente tarde o temprano tendrán un contrato.

 

Este tema del aprendizaje experiencial es fascinante y está totalmente relacionado con los modelos más modernos de educación y formación. Pero para que sea exitoso, debemos estar preparados. ¡Espero que este aporte los ayude en su decisión!

Nota: Hace algunos años participé conjuntamente con la Caribbean Tourism Organization en la redacción de dos manuales: “Guidebook for Interns” y “Guidebook for Mentors”.

Aquellos interesados pueden descargarlo AQUÍ

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